
Con el sabor y el color de un vino de guarda.
Por Carlos Conti Serrano
Una vez más, el empresario Ariel Sanz reunió a más de cincuenta bodegas de todas las latitudes vitivinícolas del país, más algunas empresas de la industria de la alimentación y un espectáculo musical con prestigiosas figuras del ámbito nacional que en su conjunto, configuraron una atractiva propuesta y ratificaron que la Expovino se ha constituido en una de las fiestas más importantes del calendario anual de de la ciudad, en el marco de Rïo Cuarto Ciudad de Encuentros.
Como los vinos de guarda, esos productos que con el paso de determinada cantidad de años, van adquiriendo carácter y personalidad, lo mismo ocurre con la Expovino, con el transcurrir del tiempo se va perfeccionando año tras año.
Durante las tres singulares noches (viernes, sábado y domingo) la convocatoria fue multitudinaria y heterogénea en su composición. Los vinos, cuya historia se remite a lo más profundo del devenir de los tiempos, siguen atrayendo a entendidos y neófítos.